Llevando a Miqueas

izzy1.jpgNosotros, Israel y Jenna Zaldaña hemos estado trabajando por siete años en el Proyecto Miqueas en Honduras, sirviendo en una variedad de funciones tales como educación, cuidado, logística, coordinación y comunicaciones.  Durante estos años hemos visto la mano de Dios trabajando de gran manera rescatando a niños y jóvenes de las calles de Honduras y de otras situaciones de riesgo social.  Nos sentimos honrados de poder ser parte de este gran ministerio y el trabajo que Dios está logrando hacer aquí.  Amamos lo que Miqueas está haciendo y nos ha encantado poder ser parte de ello por los últimos siete años.  A la vez, vemos una gran potencial de crecimiento mas allá de las fronteras de Honduras.  Hemos soñado por muchos años de “llevar a Miqueas” a otras partes del mundo.  La existencia devastadora de niños viviendo en las calles es una realidad que no es aislada a Tegucigalpa, sino que es un problema en casi todas las ciudades grandes alrededor del mundo.  Hemos visto de cerca la situación difícil enfrentando los niños en las calles de San Salvador, y creemos que Dios nos está llamando a éste nuevo campo de misiones.  Y como Proyecto Miqueas es la mejor organización en esta área con mas de 16 años de experiencia sacando niños de la calle y proveyéndoles una casa, una familia, mientras los educa, los discipula, los anima y los acompaña en los altos y bajos de la vida, es este mismo modelo que queremos continuar utilizando mientras “llevamos a Miqueas” de Honduras a El Salvador y quizás algún día hasta todo el mundo...

Cuando comenzamos a darnos cuenta de que el momento se acercaba para iniciar este nuevo trayecto, esperábamos y creíamos que esto iba ser otra rama de Proyecto Miqueas – una extensión de la obra que Dios ya ha comenzado aquí y en la cual nos ha utilizado por muchos años.  Pensábamos que esto sería Miqueas 3.0 el sucesor natural después de Miqueas 2.0.  Confiábamos que esta visión iba ser apoyada por los mismos donantes que dan fielmente a Proyecto Miqueas.  Creíamos que recibiríamos los mismos consejos sabios de parte de la junta directiva establecida.  Pero no fue así.  Proyecto Miqueas reconoce y afirma nuestra visión y cree con nosotros que Dios sembró esta semilla en nosotros y quiere verla crecer, pero su estructura organizacional actual no está preparado para poder proveer la supervisión necesaria para algo así.  Y aunque fuimos un poco asustados y entristecidos al oír las noticias de que no seríamos parte de Proyecto Miqueas, hemos llegado a entender que esto es lo mejor, ambos para el Proyecto Miqueas actual como el ministerio que iniciaremos.  Requerirá más trabajo averiguando y siguiendo los pasos para comenzar una nueva ONG, escribiendo estatutos, consiguiendo los permisos necesarios y llenando muchos formularios.  Requerirá más personas apoyándonos de muchas maneras como donantes, voluntarios, directores y más.  Y lo más importante, requerirá más fe.  Si hubiéramos comenzado esto bajo la sombra de Proyecto Miqueas, pudiéramos haber puesto nuestra confianza en 17 años de experiencia.  Pudiéramos haber puesto nuestra confianza en una junta directiva bien establecida y de alta función.  Pudiéramos haber puesto nuestra confianza en cientos de donantes quienes siempre han sido fieles aun e los momentos difíciles.  Pero si pusiéramos nuestra confianza en esas comodidades, realmente no estaríamos poniendo nuestra confianza en Dios.  Da temor, pero es un buen temor… cuando sabes que el único lugar donde puedes poner tu confianza es en el Único quien puede ayudar.  Éstos confían en sus carros de guerra, aquéllos confían en sus corceles, pero nosotros confiamos en el nombre del Señor nuestro Dios.” (Salmo 20:7)  No sé ustedes, pero yo prefiero decir después de todo que confiamos en Dios y que Dios se mostró soberano.

A pesar de nuestros siete años de ministerio con niños de la calle en Proyecto Miqueas, aún sentimos mal equipados para comenzar algo como Proyecto Miqueas comenzando desde cero?  Sin duda!  Pero hay una promesa a que nos aferramos mientras tomamos estos pasos de fe.  “Pero él me dijo: ‘Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad.’ Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo. Por eso me regocijo en debilidades, insultos, privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.” (2 Cor 12:9-10)  Con nuestra propia sabiduría, en nuestras propias fuerzas, utilizando nuestra propia línea de tiempo quizás podríamos lograr algo, pero adonde se proclamaría la gloria de Dios?  Más bien, gozamos en “hacer alarde” de nuestras debilidades – con gusto admitimos que no tenemos todas las herramientas necesarias para la tarea que nos toca.  Y es por eso sabemos que la sabiduría de Dios tendrá que guiarnos, Sus fuerzas tendrán que llevarnos y tendremos que depender de Su perfecta línea de tiempo para efectuar Sus perfectos resultados.

Confiarás en Él junto con nosotros mientras le seguimos para llevar a Miqueas más allá que las fronteras de Honduras?


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