Deberías haber visto las miradas en sus caras.

Les habíamos dicho a los niños de la calle la semana anterior de que estábamos planeando alquilar una cancha para jugar el sábado por la tarde. Pero sábado amaneció todo oscuro. Las nubes se miraban ominosas y pronto cambió de brisa a lluvia y después se convirtió en tormenta. “Los niños no van a querer jugar en este aguacero ,” pensamos, “pero llevemos la comida tan siquiera.”

Así que subimos el arroz con pollo y las tortillas al carro y nos fuimos para el semáforo donde ellos suelen estar. Cuando estacionamos el carro a la par del cerco y comenzamos a bajar, la lluvia molestaba un poco, pero por lo menos en ese momento no estaba cayendo tan fuerte como había estado casi todo el día. Izzy los llamó a los niños para que vinieran a agarrar comida. Deberías haber visto las miradas en sus caras. Empapados de pies a cabeza, llegaron a nuestro carro saltando de alegría y emoción. “Vamos! Vamos!” uno decía. “Todavía quieren jugar?” Izzy les preguntó, “…con esta lluvia?” “Claro que sí!” su respuesta fue unánime. “Los hemos estado esperando todo el día.” “No hemos podido trabajar nada hoy.” Por cierto, quien le paga a alguien a limpiar su parabrisas en plena lluvia? Un joven de 15 años extiende su mano para enseñarnos 30 centavos de dólar, “Ven, esto es todo lo que he ganado en todo el día.”

“Entonces, realmente quieren jugar?” Izzy vuelve a preguntar.

“Siiii!”

Nos subimos al carro y les dijimos que nos viéramos en la canchita que estaba a unas cuadras del semáforo.

soccer4.jpgY durante el resto de la tarde no podríamos quitarles las sonrisas si quisiéramos. Chicos jugando como chicos. Durante esos preciosos minutos, estos niños no estaban preocupados por lo que iban a comer ni por como iban a ayudarle a sus mamás a pagar la renta ni por si se podrían enfermar estando todo el día bajo la lluvia. Simplemente disfrutaban ser niños y jugaban con gran satisfacción en sus corazones.

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Y les cuento, justo en el momento que comenzamos a jugar, la lluvia simplemente dejó de caer. Yo sé que Dios estaba viendo ese partido de fútbol y sonriendo. Podías ver Su sonrisa reflejada en las sonrisas de todos esos muchachos. Amigos de cerca y de lejos estaban orando por ese momento. Orando que no lloviera. Y orando que Dios se viera.

Sus oraciones fueron contestadas.

Yo vi a Dios allí en esa canchita. Creo que no era posible no ver a Dios allí.

soccer3.jpgDespués del partido mientras los chicos comían su arroz con pollo, Izzy aprovechó la oportunidad para compartir algunas palabras. “Solo les quiero decir… y supongo que probablemente han escuchado esto antes…” Peluca asintió con la cabeza, sabiendo que iba decir, “pero no nos molesta volverlo a escuchar,” interrumpió con una sonrisa. Izzy continuó, “Dios los ama y Dios los mira. No ha olvidado de ustedes…”

No sé tú, pero a mí tampoco me molesta volverlo a escuchar…

Dios te ama

Dios te ve.

No ha olvidado de ti.

 

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*nombre ha sido cambiado por privacidad


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